jueves, 9 de agosto de 2012

Amnesia Azul, Capítulo 4

En capítulos anteriores de Amnesia Azul se ha ido preparando el escenario para un evento tan extraordinario como singular. Un falso aviso de bomba en el tren subterráneo, una fuga masiva de gas, extraños mensajes descargados de señales satelitales fallidas, un operador de tráfico aéreo que pierde de vista los aviones... toda una sumatoria de sucesos que no son más que la antesala de lo que está por venir, algo que lo cambiará todo. La hora ha llegado.


AMNESIA AZUL
Capítulo 4


Durante el día, Santiago de Chile es una ciudad ruidosa, como cualquier metrópolis que se precie de tal. Cientos de personas transitan por sus calles céntricas, ya sea en vehículos motorizados, en bicicleta o simplemente caminando, en especial después de las 13 horas, cuando los oficinistas comienzan a salir de sus cubiles para alimentarse, la única pausa legítima a la que tienen derecho dentro de sus largas y extenuantes jornadas. Muchos quedan cegados al salir de los sombríos edificios, encandilados por la luz del sol, independiente que ésta sea inclemente en el verano, tímida en el invierno, o acogedora y bienvenida en los meses intermedios.

En un día caracterizado por eventos anómalos, el ritual cotidiano se repite, manteniendo inalterada la insípida adoración al astro rey. Sin embargo, el ambiente no es el mismo al que los santiaguinos están acostumbrados, el aire está más cargado de lo habitual, se siente más eléctrico, más pesado, y no es precisamente a causa de la capa de esmog que suele cubrir la ciudad.

No, el ritual podrá ser el mismo de siempre, pero todo lo demás es distinto, pues algo está a punto de ocurrir. Algo grande…

13:28 Un silencio sobrenatural envuelve al palacio de La Moneda y sus alrededores.

Un transeúnte que va de paso por la Plaza de la Constitución siente el incansable sonido del entorno: tránsito vehicular, señalética sonora, el ruido de la gente, etc. Pero en este preciso momento, sin saber por qué, no oye absolutamente nada. El transeúnte se siente repentinamente sordo. Se detiene con una mezcla de extrañeza y temor, creyendo realmente haber perdido uno de sus más preciados sentidos. Pero no son sus oídos los que fallan. Mira en todas direcciones y se da cuenta que, aparentemente, al resto le pasa lo mismo. Y el problema no es que ellos hayan dejado de oír lo que ocurre a su alrededor, sino que alrededor no hay sonidos que puedan ser percibidos, como si toda frecuencia dentro del espectro audible humano se hubiese extinguido de golpe. Presa del temor y la angustia, el transeúnte pretende gritar, pero no hay tiempo, pues algo aún más extraordinario se avecina.

13:29 un destello azulado surge del Patio de los Naranjos, expandiéndose hacia el exterior del palacio de gobierno. El destello azul provoca un pulso electromagnético que literalmente fríe todos los aparatos electrónicos cercanos.

Palacio de la Moneda. Decenas de periodistas que se encuentran al interior de la Casa de Gobierno son sido testigos de lo que está ocurriendo, pero difícilmente podrán despacharlo a los medios para los cuales trabajan. En plena rueda de prensa del Vocero de Gobierno, un repentino silencio se ha apoderado de todo y, no más de un minuto más tarde, los asistentes contemplan con horror y fascinación un pulso de energía de color azul emergiendo desde el centro mismo del Patio de los Naranjos, y que se expande por todas las oficinas del ala sur hasta la Plaza de la Ciudadanía y por el Patio de los Cañones, cubriendo por completo al Palacio, extendiéndose hasta la calle Agustinas.

Afuera los motores de los vehículos dejan de funcionar en cuanto son alcanzados por el pulso energético y la inercia provoca que uno tras otro se impacten por alcance en una gran colisión múltiple. Todos los semáforos de la zona se han apagado y los equipos electrónicos en el área han quedado totalmente inutilizados.

Las personas ubicadas dentro del área que cubre el impulso azul no consiguen reaccionar y se encuentran completamente desorientados, incluso se han producido varios desmayos. Peor aún, algunos desafortunados han perdido el control de sus esfínteres.

El caos no sólo reina en la calle. Al interior de los edificios, mucha gente está atrapada en ascensores que han quedado inútiles tras ser alcanzados por el pulso energético, otros han sucumbido ante los desmayos dejando caer pesadamente sus cabezas sobre los teclados de sus computadores, y algunos han quedado sin café ya que se han descompuesto los hervidores eléctricos.

El impulso azul desaparece en forma casi instantánea, tan repentinamente como surgió. Tras desvanecerse la confusión es total y lo único claro es que ninguna persona sabe qué es lo que ha pasado… peor aún, ninguna de esas personas sabe, si quiera, quién diablos es.

13:33 los primeros reportes informan que las personas ubicadas en la zona 0 presentan signos de amnesia.

Episodios anteriores de Amnesia Azul:


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