viernes, 20 de julio de 2012

Amnesia Azul, Capítulo 3

Cráneos Revueltos trae en exclusiva la tercera entrega de Amnesia Azul, el best-seller de Manuel, historia que va sumando situaciones extrañas a un día lleno de eventos anómalos, preparando el escenario de lo que está por venir.

AMNESIA AZUL
Capítulo 3

11.00 AM Tras su fallido intento por llegar a su trabajo, Andrés volvió a casa y se metió en la cama a dormir. Durante su regreso pensó que quizá hubiese sido mejor no haberse levantado esa mañana, pero encontrarse con este imprevisto día libre no le vino nada mal.

Después de una breve siesta, Andrés despierta como nuevo, le manda un mensaje de texto a su pareja para avisarle que ese día no irá a trabajar y enciende el televisor para disfrutar de las bondades de contar con una antena satelital que le entrega más de 200 canales, varios de ellos en alta definición. Ante tal oferta, le lleva un buen rato encontrar algún programa que lo deje conforme, hasta que llega a un canal de películas clásicas que está pasando una vieja cinta de samuráis. Nada como un poco de violencia japonesa para pasar la mañana. Pero de pronto, y en forma totalmente repentina, algo raro sucede.

11:54 AM Las señales de televisión satelital se interrumpen durante 5 minutos, tras los cuales vuelven como BSOD.

—¿Qué le pasa a esta porquería? —farfulla Andrés al ver interrumpido el emotivo y épico duelo entre dos maestros de la espada, remplazado por una pantalla llena de estática.

La imagen continúa así por varios minutos, provocando la rabia y desesperación de Andrés, que se está perdiendo la mejor parte de la película. Pero eso no es todo, ningún canal parece funcionar y, tras 5 minutos de eterna espera, la pantalla se torna completamente azul, salvo por un extraño mensaje que dice "null... please contaKt operatoR".

11:59 AM Las compañías proveedoras no pueden explicar el origen de la falla. La TV por cable funciona con normalidad.

Extrañado con lo que aparece en su televisor, Andrés intenta comunicarse con la compañía proveedora del servicio, pero la línea está insistentemente ocupada. A pesar de ello sigue intentando, hasta que un molesto pitido que sale por el auricular lo convence de darse por vencido y cuelga el teléfono.


Resignado, Andrés apaga el televisor mascullando entre dientes un surtido repertorio de groserías, enfurecido por lo molesto del inconveniente. Y es que, ¿de qué sirve tener un día libre, si no hay televisión? 


*

12:56 PM Un controlador aéreo del aeropuerto SCL observa con curiosidad su pantalla. Según lo que ve, no hay aviones en el aire.

En un trabajo como el de Jorge, el estrés es un elemento constante. Diariamente la seguridad de miles de personas depende de que haga bien su trabajo. Los cielos de Santiago no descansan y él tampoco, debido al permanente ajetreo de los aviones que van y que llegan al aeropuerto Arturo Merino Benítez.

Pero sus labores no sólo son estresantes, también le dan la oportunidad de fascinarse con las cosas extrañas que puede llegar a ver. En más de una oportunidad han aparecido en su pantalla objetos salidos de la nada y que se esfuman de un momento a otro, sin dejar el menor rastro. Cuando llegó a ese puesto, Jorge solía ser muy escéptico en lo que a fenómenos inexplicables se refería, pero después de todo lo que ha visto en su trabajo, es fácil que alguien como él tienda a pensar que no estamos solos en el universo.

Pero más allá de los eventos extraños que ha podido presenciar, en este mismo momento está siendo testigo del más singular de todos: en plena hora de alto tráfico, su pantalla está completamente vacía. Se da la vuelta en su asiento para observar al resto de sus colegas, pero nadie parece tener el mismo problema. O al menos a nadie parece llamarle la atención. Tal vez el error esté en su equipo, pero al volver la vista hacia la pantalla, todo parece estar normal, como si nunca hubiese pasado nada. Sin embargo, por unos segundos, queda convencido que todo podría haber sido normal, salvo por el hecho de que no había aviones en el aire.

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